La eficiencia es lo que falta en tu organización familiar

lunes, 9 de enero de 2017

Mi primer artículo de 2016 fue "Las madres somos organizadas por necesidad". Y es que la organización es uno de los pilares de nuestra vida familiar y por eso de nuevo quiero abordar este tema, pero no sólo centrándome en la organización efectiva, sino eficiente.


Sin embargo, huyo del peligro de buscar la organización por la organización, que no lleva a ningún sitio. Hay que recordar que la organización no es más que el medio para llegar al fin, no es el fin en sí misma.

En qué consiste la organización familiar

No se trata de comprarse todos los planificadores semanales ni todas las agendas del mundo. Y es que si bien tener unos armarios ordenados ayudan mucho, la organización familiar es mucho más que eso.

El hecho de ser organizados nos ayuda a conseguir el estilo de vida familiar que perseguimos. Vamos directos a lo que verdaderamente nos funciona. Lo que hace nuestro día a día más fácil y así nos libra de los agobios y el estrés.


En definitiva, la organización permite que disfrutemos del día a día en familia. Porque no hay que esperar al fin de semana o las vacaciones. ¡Vive intensamente feliz el día a día con tus hijos!

Pero hay un concepto en el que vengo centrándome en nuestra organización familiar de los últimos meses y lo quiero compartir contigo porque, aunque te puede parecer muy simple y obvio, creo que encierra una gran clave sobre la que trabajar, la eficiencia. A menudo confundimos ser efectivo con ser eficiente, pero te voy a demostrar que no tiene nada que ver.

Tú eres altamente efectiva en tu organización familiar

Seguro que consigues que tus hijos vayan todos los días al cole con su ropa limpia, sus deberes en la mochila y el almuerzo en el bolsillo. Que por las tardes los recoges y los llevas a todas sus actividades. Que les ayudas con todos sus deberes. Les preparas las cenas. Te preocupas de llevarles a los cumpleaños de sus amigos, al médico cuando están malos, etc. etc. etc.

Lo que te quiero decir es que cumples tu objetivo de cuidar bien de tus hijos y darles todo lo que necesitan. Luego te has organizado y has conseguido tu meta. Pero aquí viene el quid de la cuestión. ¿A qué precio consigues todo eso?


¿Vas con la lengua fuera todos los días? ¿tienes la cabeza medio loca de retener toda la información de actividades, quehaceres, citas médicas, etc, para que no se te olvide nada? ¿terminas tu día pensando que no puedes más? ¿cada vez tienes más tareas que abordar y ya no sabes ni cómo llegar a todo? ¿además de tareas te tienes que preocupar de un montón de cosas en tu día a día? ¿no sacas ni un minuto para tus propios intereses personales?

Si has contestado afirmativamente a dos o más de estas preguntas, está claro que a ti también te va a venir bien trabajar en el concepto de la eficiencia. Y es que estás consiguiendo ser efectiva, pero no eficiente. Sin embargo, uno al ser eficiente muy probablemente consigue ser efectivo.

La eficiencia trabaja en conseguir tus objetivos con la menor cantidad de recursos posible.
Si bien disponer de una gran cantidad de recursos nos puede crear la idea de que vamos a ser más efectivos, habitualmente es totalmente todo lo contrario.


Un ejemplo de esto lo puedes ver en el artículo que escribí sobre cuándo es el mejor momento para ordenar con niños o bien el que publiqué bajo el título "el equipaje que te hace libre", que lejos de promover un equipaje voluminoso con todo tipo de enseres, apuesta más por un equipaje totalmente compacto y versátil que cubre todas tus necesidades sin suponer una carga adicional.

Lo de la eficiencia en el equipaje familiar es algo que tengo ya conseguido. Paradójicamente llevamos menos equipaje con tres hijos que cuando teníamos dos o incluso si me apuras cuando sólo teníamos una. Así conseguimos nuestro objetivo de viajar en familia pero de forma mucho más sencilla y cómoda para todos.


Personalmente pienso que en nuestra educación nos han inculcado la búsqueda de la efectividad ante todo, por encima de la eficiencia y olvidándola totalmente. Creo que esa puede ser una de las razones por las que no termina de triunfar el teletrabajo por ejemplo.

Buscamos conseguir objetivos obviando el coste que tiene alcanzarlos, por lo que no valoramos si realmente merece la pena el esfuerzo o no, o si existe la posibilidad de conseguirlo de otra forma más sencilla y menos costosa.

Cada día en nuestra organización familiar sigo trabajando en los pequeños detalles que nos hagan ser más eficientes y así consigo ser efectiva pero con menor coste. Además la eficiencia es un concepto que quiero inculcar a mis hijos porque puede hacer su vida mucho más fácil.

Y a ti ¿En que cuestiones de tu día a día familiar te gustaría ser más eficiente?

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